1.- Prescripciones sanitarias: Médicas y médico- sociales

En este talonario de buenas prácticas recojo algunas premisas en la relación entre el binomio sociedad- asistencia, el viejo tema médico –enfermo hoy actualizado a colectivo - equipo profesional, ciudadanía – sistema sanitario, o sea aquella parte del sistema nacional y público de salud dedicada a las atenciones personales.
Aquí se inscriben los preceptos clásicos que atienden la globalidad e integralidad de los servicios de salud y atención sanitaria: no solo la atención curativa, (ya sea en ámbito de primaria, especializada, hospitalaria, o urgencia) sino también la promoción de la salud, la prevención de las enfermedades y la posterior rehabilitación físico-psíquica hasta la reinserción laboral y social de quienes enfermaron. Las prioridades presupuestarias son paradójicamente inversamente proporcionales a la eficiencia de los resultados y esa situación que para las izquierdas es especialmente contradictoria se recoge en el capítulo final de prescripciones políticas deseables.
Las prescripciones a este nivel serán las de usar el sistema, en mesura (a), entendiéndose los actores (b), y hacerlo correctamente (c), con la inmediatez o urgencia precisa (d), evitando riesgos y daños colaterales y promoviendo estilos de vida saludables (e), actuando sobre el paciente y todo su entorno (f), con dotación pública digna y suficiente (g), y con la participación activa de la sociedad (h).
a) – Acudir al sistema de salud en mesura.- Evitar hiprefrecuentación (uso excesivo) y abuso empezando por no hiper-convocar desde el mismo sistema, programando con agendas y citas a escala humana, buscando como concentrar exploraciones en el tiempo, revisando protocolos y primando la calidad en atención PRIMARIA. Para ello es preciso un criba entre 1) “primera visita - episodio agudo o sobrevenido”,2) “seguimiento, control de cronicidades”, y 3) “otras prestaciones y trámites”. Reasignando tareas a tod@s/ otros profesionales del equipo de salud. Es verdad que no es igual “Ir, un@, a ver al médico” que “ser visitado por el/la médico”. Recuperar pasos imprescindibles: Anamnesis e historia clínica, exploración de base sistematizada, tiempo de contacto, transferencia y de relación física. Aproximación en cada momento a un pronóstico. En definitiva: una A. Primaria “bien hecha y bien dotada” es la puerta de entrada y orientación que suele determinar el devenir de cada caso.
b) - Entenderse –comunicarse. – Fundamental una fluida comunicación entre médico o equipo profesional y paciente o colectivo. Si es preciso dotarse de persona informadora- mediadora Generar un clima de empatía para una empresa común: la Salud. Cuidar aspectos de lenguaje que ha de ser comprensible, veraz y de tono conciliador. También corrección formal en el trato: “Levantarse de la silla” el profesional, saludar el paciente. Reconocerse aliados (nunca rivales), mutua y recíprocamente. Y unas gotas de humor, siempre saludable, ayudarán sin duda.

c) – Hacer las cosas lo mejor posible.- Evitar prácticas ineficientes, que dan poco en salud y consumen muchos recursos. La medida de eficacia debe medirse en primer lugar en términos de salud (no en economía), recordando otra vez que valor y precio son cosas bien distintas. Eliminar las terapias y procedimientos de eficacia dudosa, precios sospechosos y con altos riesgos o efectos secundarios e iatrogenias (producción de nuevas patologías). Revisión sostenida de las indicaciones de exploraciones, interconsultas,..esa tiránica hoja de ruta llamada protocolo. Asistirse de la informática y TICs como ayudas pero reservar un tiempo mínimo para girar la cabeza y mirar y observar al paciente. Evitar abusos intervencionistas y medicalización de la vida cotidiana (ninguna pastilla cura todo), así como prácticas médicas “defensivas” para evitar hipotéticos litigios legales (por si acaso genera reclamación).
d) – Inmediatez o urgencia precisa.- Los servicios de Urgencias no son ajenos al sistema y deben estar plenamente conectados con la red primaria. Hay que hacer distinción rigurosa y pedagógica a todos los niveles de aquello que es “urgente”, o “inmediato”, o “grave”, o “apremiante- insoportable”, o “desconocido- nuevo- emergente”, o “preocupante”...categorías a menudo independientes y con abordajes muy distintos. Básica una buena selección de casos en la puerta de urgencias a cargo de un/a profesional responsable y experimentado y no del último residente incorporado o de personal sin formación. Facilitar acceso a la historia clínica del paciente para permitir una rápida y fundamental información del caso. Detectar demandas de atención “fuera de horas” convencionales de primaria que responden a otro tipo de necesidades reales muchas veces vinculadas a horarios laborales incompatibles. Retomar la tradicional visita a domicilio del médic@ de cabecera o familia, que cundo está bien justificada puede aportar mucha información y datos clínicos (lo clínico es lo que acontece en la cabecera del enfermo)
e) – Evitando riesgos y daños colaterales y promoviendo estilos de vida saludables.- se deben considerar y reconsiderar de forma permanente los protocolos de prescripción de medicamentos y en especial los llamados “crónicos”, pensar en interacciones farmacológicas, constatar respuesta de uso individualizada, posología, farmacodinamia... Practicar las recomendaciones y normas: las Prescripciones NO farmacológicas, como dietas, actividades y programas rehabilitadores, en definitiva estilos de vida, posibles y asequibles. Genéricamente este capítulo incluye: ¡No drogas! y tampoco las “legales” y letales como alcohol y tabaco. No adicciones ni conductas adictivas (incluidas las de pantalla). Evitar sedentarismo y obesidad, moviéndose razonablemente y cada día. Pisar las calle, ¡Vivir!

f) – Actuando sobre el paciente y todo su entorno.- Informarse e informar en las dos direcciones y sentidos, persona- sistema. Investigación sistemática de las condiciones de trabajo, de domicilio, y de la vida cotidiana de cada persona. Atender y pensar siempre en los aspectos posibles: medioambientales, tóxicos y adicciones, stress – presión laboral o social, educación y hábitos, alimentación, vivienda, animales de compañía, suministro de energías y consumo, responsabilidades socio-familiares a cargo. Incluyendo condiciones urbanísticas, de barrio, antecedentes familiares, pertenencia a colectivos específicos y/o de riesgo, implicación personal y participación social. No renunciar a dedicar un mínimo tiempo a la reflexión, nada necrófila, de anticiparse a la situación final, a la muerte. Tan ignorada y rechazada como cierta e inevitable. Es una buena actitud haber visualizado en lo básico el proceso- impredecible aveces, otras no tanto - del final de la vida: definir cuatro aspectos fundamentales, anticipar voluntades, testamentar condiciones si así se pretende. Sin olvidar posibles indicaciones de donación de órganos...solidariamente.
g) – Con dotación pública digna y suficiente.- Preservar como un derecho y un avance civilizatorio el estado de bienestar alcanzado. Ello en especial en tiempos de crisis. No claudicar hacia un sistema de caridad para pobres que será siempre un pobre estado de malestar. Las inversiones públicas en gasto social son –demostradamente - la mejor prevención de patologías futuras. Las prestaciones económicas como subsidio de desempleo, las pensiones dignas, la dotación de recursos para dependencias, son elementos substanciales de prescripción sanitaria No farmacológica. Los ejemplos son obvios: “El mejor tratamiento en geriatría empieza por una pensión digna”. Una prescripción –proscripción: Básico e imprescindible para un buen sistema salud su carácter público, integral, universal equitativo y de calidad. Ergo la financiación debe ser pública y suficiente: cualquier fórmula de mixtificación, privatización, mercantilización, co-re -pago atenta contra los cimientos mismos del sistema y debe ser combatida y proscrita.
h) – Y con la participación activa de la sociedad.- Más participación social, más empoderamiento, mayor atención al/ a la ciudadan@ y paciente que no cliente. Practicar el “Oír y Escuchar”. Atender y actuar en consecuencia. “No hay salud pública posible sin la aportación activa de la sociedad civil organizada. Más que “empoderar” como reconocimiento de facultad o concesión de poder se trata de “re- apoderarse” democrática y cívicamente, de contrastar Punts de Vista, de toma de poder autónoma y soberana. Se trata en definitiva de ponerse “DE PIE- DEMPEUS” y reivindicar lo justo y democrático, que es lo bueno y saludable.
Pero mañana sigo… Hay más, mucho más…








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