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Prescripciones No farmacológicas - 0


Sobre políticas de salud y salud de las políticas. Recetario de urgencia en tiempos de crisis.
Algunas reflexiones presentadas en cuatro dosis digeribles, como un preámbulo (0) y tres capítulos (1,2 y 3)
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0 .- Preámbulo.- Reflexiones a bata colgada.

Ha transcurrido mucho tiempo desde la determinación de entregarme a la práctica médica como profesional. Se dicen pronto, cuarenta años de dedicación diaria e ininterrumpida a la tarea de luchar por la salud, a combatir el sufrimiento, el dolor y la enfermedad, como oficio, vocación y leitmotiv de mi vida...
De cuando en cuando es buena alguna parada biológica para así, en pleno ascenso vital, detenerse en la escalada, y resoplando por la edad, contemplar un paisaje espléndido. Así describía y explicaba Ingmar Bergman la madurez, la senilidad... Aunque también se puede seguir el consejo en edades pre- jubilares, aun sin resoplos ni disneas. Y en ello estoy. De reflexión.

Desde siempre como médico, internista para más detalle, o simplemente como MÉDICO en mayúsculas, médico de “personas” mejor que especialista en enfermedades, disfrutando del continuo aprendizaje de la clínica y de la empatía y proximidad humana, incluidos los inevitables malos ratos, Creciendo como PERSONA, ampliando el campo de observación y el trabajo a la salud pública y laboral en los últimos años, he podido descubrir que el instrumento más poderosos que tengo, tuve y tendré, y tenemos tod@s (los profesionales.de la salud, y también quienes no siéndolo ejercen de personas) son unas cuartillas en blanco, con membrete si es el caso, donde anotar mis prescripciones e indicaciones: UN TALONARIO DE RECETAS.
Facultad cuasi divina esta de prescribir. Posibilidad de indicación, cambio, adecuación, rectificación, consejo, soporte, explicación, propuesta de eso que llamamos terapéutica, y que prosigue siempre en el tiempo al diagnóstico más riguroso y certero posible. Aun así y como veréis si seguís e insistís en estas entregas, no es esa facultad exclusiva del gremio de las “batas blancas”.
Nos enseñaros (adoctrinaron -?-) en la Universidad, nos facultaron en las Facultades de Medicina, nos insistieron en el ejercicio profesional colegiado y regulado en corporación, que esa potestad residía en nuestra sapiencia y la atribución de prescripción o de actuación, según se tratase de especialidad médica o quirúrgica. Ese idealizado y sacrosanto talonario de recetas donde plasmar la indicación de fármaco sanador, la panacea; o esa intervención quirúrgica rodeada del esoterismo y la magia de quien repara en su taller-altar-laboratorio, de quien sustituye o elimina la pieza insana para así recuperar la salud.
Pero se trata de ser ir siendo sinceros, con uno mismo, la profesión, y con los llamados semejantes, coetáneos, sociedad impaciente, ciudadanía paciente. En esta etapa de mi biografía debo admitir públicamente que las cosas realmente importantes de la vida y la salud están en otro talonario de prescripciones, que NO farmacéuticas. Tan cierto y lógico al fin como que los determinantes en salud no son fundamentalmente biológicos, y sí sociales, medioambientales y culturales.
Me reconforta ahora constatar que toda aquella deriva personal, tantas veces denostada y criticada por cierto entorno, y que me ha llevado siempre a implicarme en lo social, en lo humano, en lo POLÍTICO en mayúsculas, tenía todo el sentido del mundo apuntalaba la base firme y real de mis convicciones y mis actuaciones. Décadas soportando las convenciones de quienes, de buena fe, pensando más en yo que en mi, me mostraban la inconveniencia de mezclar oficio sanador con compromiso insurgente. ¿Cuantas veces he tenido que callar ante un enfermo que padecía una enfermedad tan seria como el paro, y cuya solución cierta y etiológica hubiera sido un contrato de un trabajo digno y estable. ¿Cuantas veces he tenido que disimular mi sentimiento de solidaridad y de empatía con la anciana que me cuenta de su doliente soledad, su miedo, y su desamparo? ¿Cuantas veces era consciente frustrado que el bálsamo que no podía prescribir era un poco de afecto, o un cierto respeto, o un mucho de amor? Infinidad de veces... y continuamente. Y de eso no hay pastillas, tampoco.
Así que a estas altura de la película me puedo permitir alguna sugerencia radical, aunque pueda resultar descarnada, probablemente utópica, pero no por ello menos cierta o substancial. Para quienes no quieran quedarse en la epidermis de las cosas ni en la mediocridad de lo inmediato, para quienes cuestionen la evidencia de lo superfluo evidente, aquí van algunas `PRESCRIPCIONES NO FARMACOLÓGICAS.
Ello, ordenadamente y en tres niveles, y otras tanta entregas, que iré enviando metódicamente a Dempeus per la Salut Pública:
1.- En el estrato de lo sanitario- social.
2- otra en la Vida cotidiana y la salud en su magnífica amplitud.
y una tan evidente como negada: 3.- en lo socio-político. (Para hacer boca a est respecto podeis ir leyendo a Àngels Martínez Castells en su blog Punts de Vista)
Toni Barbarà

Anonymous àngels ha dit...

Toni, un honor anar reproduint, compartint i difonent les teves prescripcions. Aquí tens la primera, a manera d'introducció, a Dempeus. http://dempeus.nireblog.com/post/2010/07/16/prescripcions-del-dr-antoni-barbara-introduccio

Una abraçada!

17 de juliol de 2010 0:40  
Blogger Maxi ha dit...

Toni... com molt ben dius, estic de vacances. Fer lectura dels teus pensaments (tant valorats i compartits per altres "utòpics", entre els que em trobo).

Aquesta és la primera de les lectures, però penso seguir-te des de la distància física (estic a terres d'Arago), però amb cada dia més proximitat ideològica i de camaraderia.

Salut company!!

20 de juliol de 2010 16:13  

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