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CONCLUSIONES SERVICIOS PÚBLICOS EN EUROPA



SEMINARIO DE SERVICIOS PÚBLICOS DEL PIE - Partido de la Izquierda Europea -CELEBRADO EN BARCELONA EL 10 JUNIO 2011

En estos días de dolorosos recortes sociales, en pleno ataque a los Servicios Públicos en nuestro país, en toda Europa, y particularmente en Cataluña bajo el gobierno neoliberal de la derecha de CiU, en esta coyuntura trágedia para la madre Grecia con un pueblo agotado y explotado al límite, en estas horas difíciles para las izquierdas antineoliberales y comprometidas en "lo público y lo social", recogimos las siguientes Conclusiones en la mencionada Jornada de Trabajo convocada por el PIE y EUiA, el 10 de junio de 2011, en Barcelona. La entidad "DEMPEUS per la Salut Pública" aportó materiales y discurso elaborado ya conjuntamente en anteriores sesiones de trabajo.
Lean con atención, si el tema les interesa (...y debiera), porque aquí y en pocas líneas puede encontrar razonamiento y argumentos que le expliquen lo que esta pasando y como situarse frente a la debacle social.
¡¡ Buena lectura !!

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El capitalismo avanza, desde hace siglos, a costa de la mercantilización de las personas, de la sociedad y la desestructuración social. Desde los inicios de este sistema económico, las viejas formas de socialización se sacrificaron al mercado autorregulador, se barrieron territorialidades y las sociedades quedaron despojadas de su soporte humano y natural. Las sociedades prisioneras de los “mercados” son entregadas al liberalismo económico que atenta contra los fundamentos de la propia sociedad, y su sociabilidad. La subordinación de lo social a lo económico genera miseria y destruye el sentido comunitario, mientras el sistema de mercado (el capitalismo) deforma nuestra visión de las personas y la sociedad.

Estamos viviendo en una distancia cada vez mayor entre la economía real y la financiera que a medida que avanza en sus burbujas, monopoliza el gasto público, al tiempo que el capital busca nuevas vías de expansión hasta llegar a los servicios públicos, siguiendo la senda desreguladora. Cada vez más, les prácticas parasitarias del capital financiero contaminan el capital industrial y los servicios públicos, de manera que se hace difícil distinguir entre los tres. Los bienes y servicios públicos que están siendo recortados, amenazados, desvirtuados, son la argamasa que mantiene cohesionada nuestra sociedad. Desde la economía, son también aquellos bienes que todo el mundo puede consumir, de los que no se excluye a nadie, (aunque pueden tener alguna limitación). En cambio, los bienes privados responden a la lógica de la propiedad privada y la exclusión.

Sin embargo, somos perfectamente conscientes de que son los bienes y servicios públicos los que van destinados a cubrir las necesidades/derechos de las personas y a cubrir sus necesidades básicas de SALUD Y AUTONOMÍA. Para ello son precisas actuaciones concretas regulando, suministrando y manteniendo los servicios públicos que velan por la alimentación y el agua, alojamiento, trabajo seguro, atención sanitaria, seguridad en la infancia, relaciones significativas, seguridad física y económica y enseñanza y educación adecuadas.

– La supervivencia y la autonomía que los bienes y servicios públicos aseguran para la ciudadanía son básicas en cualquier cultura, y necesarios para el ejercicio de la solidaridad y la participación social:
- Permiten el desarrollo en libertad
- Sólo son posibles con ciertas formas de organización de la producción, reproducción, comunicación, etc., e incompatibles con el desarrollo de las políticas neoliberales llevadas a su actual paroxismo, en especial en tiempos de crisis.

Se trata, de hecho, de derechos humanos y morales transformados en derechos sociales y civiles mediante las políticas concretas, que varían de cultura a cultura Si las necesidades cubiertas por los bienes y servicios públicos --y que aseguran la satisfacción de las necesidades básicas de salud y autonomía-- no se cumplen por la falta de voluntad política, financiación adecuada, o incompetencia de sus dirigentes , ninguna sociedad en su conjunto podrá accedera la libertad (sólo unos pocos privilegiados que se aprovechan de la desigualdad, y la incrementan en su beneficio), ni a ver reconocidos y satisfechos sus derechos de ciudadanía.
Además, denunciamos que los recortes de los servicios públicos tienen sesgo de clase, de género, y perjudican con más fuerza a las personas inmigradas y a las personas más débiles y necesitadas de una sociedad.

Por todo ello, lejos de aceptar culpabilizaciones por los déficits creados por destinar nuestros impuestos a salvar bancos malhechores, o en financiar guerras de raigambre imperialista, o en lujos alejados de la supervivencia de tantas y tantas personas, reivindicamos que LOS BIENES PÚBLICOS SE DEBEN FINANCIAR DE FORMA SUFICIENTE, CON IMPUESTOS PROGRESIVOS SOBRE LA RENTA Y LA RIQUEZA.
Esta es la diferencia fundamental con los bienes PRIVADOS, que se rigen por el PRECIO. Y nos oponemos a la intoxicación economicista de confundir valores por precios, e invisibilizar de forma interesada los costes SOCIALES para atender sólo a los costes privados de las empresas que cargan sobre las personas, la calidad de la convivencia, la equidad y el medio su posibilidad de generar beneficios en su cuenta de explotación.

A partir de esta consideración fundamental en el Seminario de Barcelona sobre Servicios Públicos hemos producido y presentado de forma coral una serie de trabajos sobre los tres pilares del llamado estado del bienestar: educación- enseñanza, salud- sanidad y servicios sociales. Pero también un cuarto taller- pilar muy sugerente y cada día más imprescindible, sobre las empresas estratégicas de interés general: agua, energía, transporte, medio ambiente, vivienda, medios de comunicación, correos, servicios culturales...

Una conclusión muy relevante es la confirmación de que a pesar de las diferencias históricas, culturales, económicas y geopolíticas hoy en Europa, y en la U.E., el origen, la autoría y el carácter de los ataques neoliberales, al amparo y seguimiento de las políticas de la UE, es de un evidente paralelismo.
En cada país o región, en función de su realidad, pero finalmente en todas partes atacando el núcleo público de los servicios, tanto en su propiedad como financiación y en su gestión. Es la privatización y la mercantilización sistemática en todos los niveles y sectores posibles.

Para una tal estrategia se utilizan sistemas diversos que pasan por la apropiación directa, o la externalización progresiva, la consorciación, la separación entre compra, provisión y prestación de los servicios, la introducción de mecanismos gerenciales y jurídicos de ” mercado” bajo propuestas semánticas falaces de eficacia, eficiencia, modernidad, competencia, sostenibilidad y una sarta de pseudo-conceptos acuñados o simplemente instrumentalizados por las altas instancias neocons de la impresionante maquinaria neoliberal y oligopólica.

El gran sofisma actualmente en plena ( y exitosa) expansión es la machaconamente ponderada bondad de la “colaboración público- privada”, la complementariedad, el co- pago (nosotros le llamamos REpago pues está previamente pagado por los impuestos), lo “mixto”, ... Tras este discurso de gran penetración social mediante unos medias de eficacia alienadora probada, subyace una sistemática derivación – parasitación hemos hablado- de los recursos públicos hacia beneficios empresariales privados, con la consiguiente deterioro del sistema público y provecho del privado.

Este mecanismo nos está llegando incluso bajo subversiones del lenguaje que utilizan conceptos “progresistas” como la “gobernanza”, la co-gestión o la participación social (trucada), para minar el carácter público y someterlo a las complejas y sofisticadas manipulaciones de la ingeniería financiera de que hemos hablado. De ahí la necesidad de transparencia, control democrático y defensa conceptual de lo público sorteando engaños y pretendidas “modernidades” bien opacos y elaborados.

Cuando hemos hablado de enseñanza, desde la escuela materna a la primaria, secundaria y universitaria, con toda la polémica del Plan Bolonia y sus secuelas, cuando nos intoxican sobre las necesidades imperiosas de la colaboración empresa –mercado- universidad.

Cuando someten a la ciudadanía enferma, dependiente y/o que precisa atención sanitaria a sistemas públicos infra financiados y deliberadamente debilitados, cuando deterioran las atenciones personales y sociales, ya en salud, ya en servicios sociales y a la autonomía y dignidades personales están abonando el campo del mercado privado.
Igualmente ha quedado explicitado y documentado el ataque sistemático al transporte público, al tren, al acceso caro y restrictivo al agua de boca y otros usos como el agrícola, la privatización cruenta de las energías y de la eléctrica en particular que afecta a toda la ciudadanía en su misma cotidianidad y supervivencia, la degradación medioambiental impune a las grandes compañías transnacionales químicas, alimentario- farmacéuticas, nucleares, etc., la insoportable situación de control de los grandes medios de comunicación social y su sometimiento a intereses de adoctrinamiento ultraliberal, sumisión social, y al beneficio económico, la situación de la vivienda pública y el derecho a un techo hoy en plena pandemia de desahucios y exclusión social, y en definitiva todo aquel servicio público que condiciona y determina nuestra vida cotidiana y que se privatiza y mercantiliza por ley y sistema.

En palabras llanas y sencillas: cada día la dicotomía es mayor y más profunda: O ejercer los DERECHOS sociales, económicos y democráticos, o permitir que estos servicios públicos sean definitivamente tratados y usados como MERCANCÍAS. No existe un terreno híbrido ni amable de colaboración posible: servir a un derecho, o servir al capital y al mercado.
Recortar los servicios públicos tal como se está haciendo en estos momentos en Europa y en Catalunya cuestiona gravemente la naturaleza democracia misma y prepara el camino de un nuevo fascismo.

Es momento Urgente de reaccionar a escala local y global. Es imprescindible cerrar alianzas, movilizaciones sociales y compromisos políticos en defensa de los Servicios Públicos seriamente amenazados, en una etapa de destrucción sistemática del otrora llamado “estado del bienestar”, una verdadera red de prestaciones sociales, fruto de las luchas sociales, sindicales y políticas de que llegó a considerarse substancial y definidor de la misma identidad Europea como modelo. Hoy esa situación civilizatoria corre el peligro inminente de caer bajo la codicia insaciable de los mercados.

Para el PIE, como para Dempeus, y una vez más, “EUROPA SERÀ SOCIAL, O NO SERÁ”. Esa es hoy una de nuestras más comprometidas batallas y ahí vamos a estar.

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